09/05/2013
29/04/2013
La Frase de la Semana (XXVIII)
“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta”.
André Maurois.
25/04/2013
Relatos de por ahí: El vaso de agua
Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:
- ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo.
Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.
El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve."
Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada."
Esta reflexión me encontró ayer en facebook y me ha gustado bastante y por ello he decidido compartirla con vosotros.
23/04/2013
Diario del Niño-Atún que quería ser Niño-Ballena.
Desde
pequeño me enseñaron que tenía que ser un niño-atún, pero yo nunca me había
conformado en ser un niño-atún sino que, me sentía como un niño-ballena. Pero a
mis padres (padre-besugo y madre-anchoa) no iban a permitir que me creyese ser
un niño-ballena así que, tuve que disimular y hacer como si fuese un niño-atún
de tal forma que me lo creí.
Olvidé
mi ser de niño-ballena, de las inquietudes, emociones, preocupaciones, metas…en
fin, todo lo que un niño-ballena pueda tener de esencia. Al paso de los días,
como creía que era un niño-atún, no me sentía cómodo con mi ser, y desarrollé
sin darme cuenta algunas preocupaciones por los demás y una fuerte empatía lo
que me originaba estar más incomodo con mi persona y la única manera de aliviar
esa ansiedad era ayudar a los demás de aceptarse de cómo eran y ser feliz por
las cosas que les han tocado ser, extraña empatía la mía, me decía.
Y
llegó la hora en toda vida de niño-atún, tocaba de hacerse mayor y convertirse
en hombre-atún pero yo no estaba preparado. No me veía capaz de estar en una
lata de conserva, no me veía preparado. La idea de estar en una lata de conservas
me daba escalofríos pero, aún así, lo permití.
Pero
un día, en mi lata de atún, desperté y recordé que yo no era un niño-atún, sino
un niño-ballena y sin darme cuenta empecé y empecé a crecer hasta convertirme
en un niño-ballena. Ya me sentía feliz por ser lo que yo quería, pero ahora
tenía otro problema, si era difícil ser un niño-atún en una lata de conserva,
¿cómo podía ser un niño-ballena dentro de una lata de conservas preparado para
un niño-pez?
Fran Frannao
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



